El concepto
básico es claro: Un verdadero bullanguero no celebra empates.
La historia
de la gloriosa Universidad de Chile ha sido amarga y dulce, por eso el sabor
exquisito por cada logro escalonado: Avanzar una fase, ganar partidos seguidos,
mayor goleada en Brasil, las cien alegrías juntos con Rivarola… en resumen:
Hemos sufrido tanto que cada pequeño hito lo ensalzamos… somos apasionados, al
que no le guste que gire su cabeza y mire para otro lado.
Los que
pasamos los 80 con la Bullanguera en el corazón, teníamos escasos hitos: El gol
de Salah ante Colo Colo en 1981 que nos clasificó a la Copa Libertadores,
Recuerdos de más de una década del Ballet Azul y un gol de Chilena de Sandrino
Castec ante Argentina en Mendoza.
La burla de
moda de la contra, era “¿Cuántos títulos tiene ahora la U?” respondíamos “Siete”
y “¿Cuántos tenía cuando naciste?”… ese chiste me lo tuve que comer hasta 1993.
Después
aparece un grande: Marcelo Salas, era el caudillo que necesitábamos, el Leonel
Sánchez de nuestra época, el Sandrino Castec que no explotó en los 80, nuestro
actual Rivarola
Y empezaron
más hitos.
Era tan
poco lo que teníamos en ese tiempo para ufanarnos que ahora cada logro actual se
celebra, se magnifica, se engrandece… porque somos hijos del rigor.
No celebro
empates, el 2 a 2 no me gusta cuando el
llamado era a arrasar, pero si celebro:
La cara de los albos que ya se creían ganadores, para ponerlo en un ejemplo cercano,
ya habían sacado su cotillón, ya asomaban las burlas, se tragaron todo eso,
venían con la carga de no ser protagonistas, con ese peso de la U haciendo un
campañón local e internacional… se la comieron.
- Los Huevos, Nueve jugadores que seguían atacando, once que se defendían, cuatro
mano a mano que resolvieron los defensas azules con relativa seguridad,
tapadones de Herrera, un equipo que venía de jugar a mitad de semana con el
club con más hinchada del mundo: Flamengo.
Impresiona
el doble discurso albo… ¿Cuántos veces dijeron: “El fútbol es para los vivos”?
y ahora gritan por una patada que le
llegó a Olivares o por un penal que supuestamente no existió… bueno ¿En qué
quedamos no era el “fútbol para los vivos”? … es la costumbre de mandar en la
prensa, de mandar en los tribunales del fútbol, los que los tiene eufóricos… se
les viene abajo la hegemonía, como dice Herrera “Ya no son el equipo más grande”
….
Lo políticamente
correcto es que escriba que estuvo mal Herrera al hacer gestos de mal olor a la
banca colocolina o Marcelo Díaz al hacer un “Toma” al estadio (Digo “Toma”,
porque al otro “PY” no me gusta nombrarlo), ¿Debo ser políticamente correcto o
sincero?.
Si es por
sinceridad, en el fondo no puedo negar que me gusta, si me gustan jugadores
hinchas, eso que hablan del “Club de sus vidas”, porque este tipo de jugadores
está en retirada, son una especie en extinción.
En una frase:
“No celebro empates, celebro tu patética cara de tristeza…”
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